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Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros.

Éxodo 3:14 RVR1960

De hecho, rara vez he escuchado sermones que parecieran haber sido construidos con la intención de confrontar al pecador con su deber para con Dios.

En lugar de esto los ministros se dedican a escribir ensayos, que en muchos casos son realmente finísimas piezas de retórica y de correcta teología, pero rara vez puede percibirse la idea de que los autores de aquellos sermones, escuchados tanto en Estados Unidos como en Inglaterra, esperan ser el instrumento de conversión de alguno de sus escuchas.

Usted no podrá decir que lo que escuchó le produjo la idea de que el ministro espera la conversión o que ha tenido la intención de que se produzca.

C.G.F

Luego, después de haberles presentado las redes del evangelio, me preparé para la pesca.

C.G.F

¿Es el dios de este mundo tu señor? Así debe ser si no puedes ver la gloria del evangelio; pero no tiene que seguir siendo tu dios.

Pido en oración al Espíritu Santo que te ayude a destronar a este intruso. ¿Por qué tienes que adorarlo? ¿Qué bien te ha hecho alguna vez? ¿Qué elemento hay en su carácter que lo haga digno de ser tu dios? Rompe el yugo; rompe las cadenas que te mantienen en su esclavitud.

El verdadero Dios se ha encarnado para liberarte, y para destruir todas las obras del diablo. Se puede quitar cualquier cosa que te impida mirar la gloria de Dios en el rostro de Jesucristo.

He sido enviado para decir en nombre de mi Señor: “El que cree en él no es condenado: el que cree y es bautizado será salvo.” “Venid, pues, dice Jehovah; y razonemos juntos: Aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos.

Aunque sean rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.”

Confía en el Salvador, confía en el Dios encarnado; confía en Él ahora y confía en Él de inmediato, y aunque hace apenas un momento tu eras tan negro como la medianoche infernal, estarás tan limpio y brillante como el mediodía eterno del cielo.

En un instante desaparecerán todos los pecados que te ha tomado cincuenta años acumular; las trasgresiones de todos tus días serán arrojadas bajo el mar, y nunca serán vistas de nuevo.

Solamente quiérelo y obedece, y sométete al Dios encarnado, que vive para siempre para cuidar a quienes ponen su confianza en Él. Que el Señor los bendiga, queridos amigos, eternamente. Amén y amén.

C.H.S

Qué tremendo pensamiento es que Satanás pretenda ser un dios.

Cristo es la imagen de Dios; Satanás pretende imitar a Dios: él remeda a Dios y tiene un poder usurpado sobre las mentes y los pensamientos de los hombres. Para mantener su poder se asegura de que sus víctimas del engaño no vean la luz del evangelio. Los velos que él utiliza son aprobados por los corazones egoístas de los hombres; pues él razona así: “Si te conviertes en cristiano, nunca progresarás en el mundo.” Tapa cada uno de tus ojos con una moneda de oro, y entonces no puedes ver, a pesar de que el sol brilla con la intensidad del mediodía.

El orgullo ata una banda de seda alrededor de tus ojos, y así nuevamente la luz no puede pasar. Satanás susurra: “Si te vuelves cristiano, se van a burlar de ti”: así aísla a su víctima por temor al ridículo.

Tiene muchos mecanismos ingeniosos mediante los cuales pervierte el juicio de los hombres hasta que les impide ver lo que es totalmente evidente, y no pueden creer lo que es incuestionable. Hace que ganar el cielo parezca algo que no es digno de considerarse cuando se compara con la pequeña pérdida que la religión puede implicar.

Le oculta al alma la bendición del pecado perdonado, la adopción en la familia de Dios, y la certeza de la gloria eterna, echando polvo en sus ojos para que el alma no pueda mirar verdaderamente las cosas.

C.H.S